No me reconocés? No notás cierto parecido en los ojos, en la forma de la boca, en mi tono de voz?
Acercate más...
No ves el lunar sobre el labio? Y la pequeña cicatriz en la ceja?
Asustada??
No lo estés darling... Si decidí hablarte es solo porque me necesitás.
Que cómo lo sé? Mmmm, dejame decirte que sé de vos mucho más que nadie.
Conozco tus obsesiones, tus tocs, tus miedos, tus fantasías.
Quién más que yo sabe las lágrimas que derramaste por aquel viejo amor?
Y las cartas que compulsivamente le escribías a aquel otro, que nunca valoró el cariño que le dabas??
Y el recelo con las amistades, por aquellos dolorosos recuerdos del colegio secundario?
Si, soy vos...
Tu mente analítica no debe poder procesar esta información, No??
Y tu parte romántica emocionada debe gritar ¡sabía que esto pasaría alguna vez!
Sonreís, pero tapándote la boca, como con vergüenza...
Dejá de hacerlo, dejá de hacerlo ahora mismo.
Por qué avergonzarte de ser feliz? Por qué seguís sintiendo que le debés algo al mundo? Por qué no te creés merecedora de esta familia, de este amor, de este trabajo??
Ya sé que lo pasamos muy mal. Tengo el sabor de los chocolates devorados con vergüenza, de las horas muertas en la cama mirando televisión en vez de vivir nuestra vida; de las veces que pensamos en tomar mil pastillas y dormir, dormir, dormir eternamente, de los 50 kg engordados porque, paradójicamente, querías hacerte invisible...
Pero todo eso forma parte de nuestro pasado... Nos marcó, y aún sentimos miedo cuando alguien que queremos nos llama por nuestro nombre completo. Qué manía tienen de hacerlo! No saben que sentimos que nos retan, que los decepcionamos y van a dejarnos de querer?
Mirá a nuestro alrededor. Seguramente hay algún libro cerca. SI, de esos antiguos, de papel. Agarralo, olelo. Si, olelo. Como cuando éramos chicas. Tomá sus hojas entre los dedos, acaricialo, sentí cómo su contacto con la punta de los dedos nos transporta a años felices, a millones de historias pasadas, a personajes que amamos y odiamos con la misma intensidad.
Aferrate a ese sentimiento, a esa seguridad, a ese libro que nos mantuvo a flote en la cordura cuando inevitablemente nos sentíamos locas...
Y respirá profundamente, no dejes de hacerlo, no hiperventiles de emoción ni de miedo.
Mi misión es decirte que pudimos hacerlo, que encontramos la felicidad. Cuando sientas que desesperadamente todo se escabulle y veas el futuro sombrío y desolado, recordá que ya en el pasado sentiste lo mismo, y no pasó, y lograste vencer todas las barreras, y reír hasta las lágrimas, y ser feliz.
Todos los eventos buenos y malos nos han traído hasta este momento.
Nada es tannnn malo, ni tannnn bueno.
Todo pasa.
Lo importante es cuánto disfrutes de tu vida.
Sé feliz.
Lo merecés.
Lo merecemos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario